sábado 22 de marzo de 2008

El hombre muere, sus ideas no I


“En tanto que haya alguien que crea en una idea,
y aunque este no viva para defenderla,
esa idea seguirá viviendo”- José Ortega y Gasset



La lista negra que recoge los crímenes contra la libertad de expresión se ha visto engrosada por los acontecimientos ocurridos en las últimas horas en la república separatista rusa de Daguestán, en el Cáucaso del Norte, donde se ha encontrado muerto al jefe de la cadena estatal de radio y televisión Gaji Abashilov. Sólo unas horas antes, su compatriota Ilias Shurpayev, corresponsal del Canal 1 de la televisión pública rusa, había sido encontrado estrangulado en el apartamento que tenía alquilado en el noreste de Moscú. Según informan varios medios, el periodista había escrito en su blog que los dueños de un periódico de Daguestán en el que trabajaba le habían prohibido seguir publicando.

Con estos dos nuevos crímenes, en lo que ha trascurrido de 2008, ya son siete los periodistas asesinados entre Brasil, Honduras, Afganistán, Irak, Nepal y Rusia, según informa la WAN. La misma organización advierte que este año se podría sobrepasar la cifra de 2007, cuando 95 periodistas fueron asesinados. Por su parte, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) elaboró un manifiesto en 2005 en el que alertaba de que se había alcanzado la cifra "récord" de 150 periodistas muertos en el ejercicio de su trabajo, ya fuese por catástrofes naturales, accidentes o en el caso de 89 de ellos, asesinados a manos de criminales, extremistas políticos o grupos paramilitares.



La peor parte se la lleva Irak por quinto año consecutivo. Desde que las fuerzas militares encabezadas por EE.UU. invadieron el territorio en marzo de 2003, un total de 210 trabajadores de los medios de comunicación han sido asesinados. Esta circunstancia convierte a Irak y Somalia en los países más peligrosos para ejercer el periodismo.



Pero, la situación de los periodistas destinados en Irak resulta especialmente alarmante y desesperanzadora. Muchos de ellos se han visto obligados a exiliarse para poder defender sus propias ideas, otros como el periodista francés Fred Nérac, del canal de televisión ITN, está desaparecido, y otros tantos han sido secuestrados, bien por motivos políticos o con el único fin de conseguir dinero. Este último es el caso de los 15 periodistas que actualmente se encuentran retenidos como rehenes en Irak, según un informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF).




(continúa)

El hombre muere, sus ideas no II



Pero ¿Hasta cuándo la comunidad internacional seguirá tolerando la impunidad de los asesinos de periodistas? En este escenario grotesco en que los trabajadores de los medios de comunicación se han convertido en blanco militar, se hacen imprescindibles iniciativas destinadas a acabar con uno de los escándalos más intolerables de nuestro tiempo, que no debe ser negado ni evitado por la ONU y demás organizaciones competentes.


Son demasiadas las ocasiones en que las muertes de estos compañeros se diluyen en un mar de confusión y negligencia propiciada por la corrupción de las fuerzas policiales, la indiferencia de los gobiernos o la incompetencia de los tribunales, que impiden que la justicia lleve a cabo las investigaciones apropiadas. Por otra parte, es vital que los Estados de Derecho tengan presente lo vergonzoso y humillante que resulta que en el 90% de los casos las autoridades no lleven a cabo investigaciones formales sobre la muerte de periodistas, y como los asesinos son llevados ante la justicia en muy escasas ocasiones.


Por su parte, los gobiernos democráticos no podrán seguir por mucho tiempo cerrando los ojos ante esta incipiente realidad. Una realidad de violencia y agresividad hacia los medios de comunicación, favorecida en ocasiones por sus propios mandatarios, a menudo, envueltos en un clima de confrontación y tensión que se extiende al resto de la sociedad y que se hace mucho más evidente en los países en conflicto. Países donde no sólo la vida de los periodistas pierde su valor, sino también el de la verdad y el pluralismo informativo, con demasiada frecuencia convertidos en una quimera condenada a morir como una mera víctima coyuntural.

martes 11 de marzo de 2008

La brecha digital o la desigualdad en la Sociedad de la Información I


“El mejor medio de hacer bien al tercer mundo
No es darle limosna
Sino hacer que pueda vivir sin ella” –
Benjamín Franklin

La aparición de las nuevas tecnologías digitales ha provocado un cambio significativo en diversos ámbitos de nuestra vida cotidiana. Hoy por hoy, en los países económicamente desarrollados, estas tecnologías van integrándose en el entorno social y vital, aunque este plan de integración a menudo se produce con poco orden y acierto.

Desde que Internet naciera allá por el año 1962, se convirtió en el abanderado de una nueva generación, donde la libre circulación de información entre los usuarios de la red, en la mayoría de los casos sin restricciones en cuanto a acceso o seguridad, era uno de sus mayores pilares. Nadie duda que las nuevas tecnologías son elementales para potenciar el desarrollo económico e implantar una sociedad más abierta y democrática, una sociedad en la que la información esté al alcance de todos los ciudadanos. Las nuevas tecnologías nos ofrecen conocer información que antes era impensable, transgredir fronteras, buscar, almacenar, interactuar..., convirtiéndose en imprescindibles para el desarrollo de cualquier sociedad moderna.

Pero, la denominada “era digital” ha provocado que se disparen las señales de alerta ante las nuevas amenazas que dichas tecnologías representan. Los usuarios a menudo se encuentran en una situación de indefensión en la Red y se convierten en un conjunto de información que puede llegar a ser muy preciada, tanto para el Estado, para el poder, como para los agentes económicos. A ello se une que, en la actualidad, el factor de riesgo para los datos personales se ha multiplicado exponencialmente en virtud de las avanzadas redes y servicios de comunicaciones electrónicas, y en especial de la “red de redes”, lo que ha dado lugar a que se emprenda una cruzada a favor de la privacidad en Internet.

Otro de los grandes debates en torno a este medio lo protagoniza la denominada brecha digital, una cuestión pendiente, difícil de analizar y más aún de abordar en la práctica. La brecha digital se percibe como el resultado de la convergencia de diversas causas de desigualdad socioeconómica, siendo su lado más visible la antes llamada brecha tecnológica o la incapacidad de acceder a las nuevas tecnologías en la sociedad digital, lo que ha generado estados de exclusión.

Queda claro que la transformación hacia el nuevo medio digital debe pasar por los gobiernos, las empresas y las instituciones educativas. Muy a menudo se relacionan los términos “brecha digital” y “pobreza” pero no necesariamente significa que un país que no puede insertarse en el mundo global con la aproximación a las comunicaciones sea necesariamente pobre.

(Continúa)


lunes 10 de marzo de 2008

La brecha digital o la desigualdad en la Sociedad de la Información II


El diagnóstico a priori nos da una serie de indicativos para entender el problema de la brecha digital. Causas tales como el alto coste de acceso a las redes, la baja implantación de Internet, la falta de conectividad, de una regulación efectiva y una infraestructura tecnológica que eduque a estos países en materia de uso de las nuevas tecnologías. El elemento central para iniciar el proceso de transformación es alfabetizar y capacitar a los niveles más bajos.
Un análisis más profundo nos remite al problema de la desigualdad socioeconómica, que en este siglo se ha asentado sobre un nuevo factor, el de las nuevas tecnologías, pero que en esencia sigue tratándose del mismo problema de exclusión. ¿Las causas? Diferencias entre géneros, bajos niveles de educación y altos niveles de analfabetismo, falta de infraestructura informática, bajos ingresos, la inexistencia de políticas públicas claras al respecto o de proyectos concretos promovidos por el Estado...
Así las cosas, son muchas las cuestiones que aún quedan por resolver en la era digital, en que casi todo está todavía por definirse. La necesidad de aportar una visión panorámica de los principales desafíos de las nuevas tecnologías en pleno siglo XXI implica reflexionar sobre el acceso a las redes y los beneficios que esto supondría para los más desfavorecidos.
Es cierto, que satisfacer otras necesidades pueden resultar más urgentes, pero es fuerte el convencimiento de que el acceso a la información, su manejo y explotación en cualquier momento y lugar, puede marcar la diferencia y sentar la base para hablar de igualdad de oportunidades entre el mundo desarrollado y los países restantes.
Una vez se entienda que la brecha digital no está únicamente ligada a la falta de acceso a las nuevas tecnologías, sino a otras diversas causas económicas, políticas, legales, sociales, estatales y culturales, se habrá comenzado a definir el problema, aunque la erradicación de este aún queda lejana, pues la brecha digital aumentará o disminuirá en los próximos años en la medida que primen las causas y los procesos de exclusión o de inclusión, respectivamente.
Todo ello hace necesario que exista una regulación equilibrada, que nos permita a todos disfrutar de las ventajas de la Sociedad de la Información. Los legisladores de todo el mundo se enfrentan al desafío de elaborar y aprobar leyes que realmente funcionen a nivel internacional. Y las empresas necesitan erradicar el miedo a lo desconocido y apostar económicamente por un equilibrio entre el peso de ganar dinero y el de realizar una gran labor social. Mientras subsistan las desigualdades y no se aborde la inclusión social, cualquier medida será poco eficiente y no contribuirá a la superación de la pobreza tanto con políticas públicas como por acciones de inclusión digital.
(Continúa)

domingo 9 de marzo de 2008

La brecha digital o la desigualdad en la Sociedad de la Información III



El sólo poseer "acceso a tecnologías" y a Internet, no lleva a superar las desigualdades, y menos aún que el desarrollo social sea sostenible. Dicho de otra forma, para abordar la disminución de la brecha digital no debemos enfocar sólo en sus aspectos tecnológicos, porque las nuevas tecnologías influyen sólo en algunos aspectos del desarrollo humano y del crecimiento del bienestar social.
Actualmente, vivimos en el resurgir de Internet después de la crisis de las empresas punto com a finales del siglo pasado y en la época en que el protagonismo absoluto lo han adquirido los usuarios-creadores. Si algo queda claro, es que nuestro mundo camina inexorablemente hacia una nueva Sociedad de la Información, donde Internet ocupa un lugar central, pues si no disminuye el actual ritmo de crecimiento, en el año 2010, podrá conectarse a Internet la mitad de la población mundial.
Ante este panorama, se hace indispensable conocer las enormes posibilidades de la Red como medio de negocio, ante un futuro inmejorable. Las economías mundiales tendrán mucho que ofrecer a quienes participen en ella, pero por otra parte, el spam llenará cada vez más los buzones de correo no deseado y el comercio electrónico planteará problemas como el de garantizar la seguridad de las comunicaciones, pues el carácter universal creciente de la Red hará que nuestra privacidad quede al descubierto en un nuevo concepto global, en que todos somos ciudadanos del mundo.
Con todo esto, y ante la imposibilidad de vislumbrar un futuro cierto para Internet, lo que sí se puede evidenciar es que se convertirá en la infraestructura por excelencia de las telecomunicaciones del siglo XXI, y que es de esperar que con un esfuerzo común, algún día todos tengamos la posibilidad de acceder a este inigualable vehículo de comercio y educación, al mayor depósito de conocimiento, de sabiduría y creatividad creado por el ser humano.

viernes 7 de marzo de 2008

El Periodismo y la Sociedad Global


El periodismo es grande. Cada periodista,
¿no es un regulador del mundo, si lo persuade?
[1]

Alguien dijo una vez que quien maneja las ideas de una sociedad, es quien determina el curso de la misma. Y razón no le faltaba. Desde que Gutenberg inventara la imprenta allá por el año 1450, el desarrollo de las comunicaciones y sus tecnologías se ha convertido en una piedra angular de nuestra civilización, hasta el punto de convertir a la información en un valor en sí misma.
El cine, la televisión, la radio, Internet... Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, hemos asistido a una explosión en la multiplicación de los canales de información, que no sólo transmiten noticias, sino que también esculpen un tipo de individuo con un comportamiento previamente diseñado, basándose en unas ideas muy concretas. Edmund Burke (1729-1797) ya presintió el poder que los medios de comunicación alcanzarían décadas más tarde en todos los Estados democráticos, hasta el punto de no ser ya meros transmisores de la opinión pública, sino creadores de la misma. No es extraño, pues, que en pleno siglo XXI, sean muchos los que consideran que la prensa, como cuarto poder, es el más poderoso de todos, y ya lo dijo Benjamín Disraeli:”El que ostenta el poder, es siempre impopular”.
La exponencial multiplicación de los mensajes y la variedad de sus soportes ha permitido que cualquier información que se produce en el mundo entre en los canales de difusión y se divulgue rápidamente, por lo que prácticamente al instante, nos podemos informar de los aspavientos de un monarca en Chile o de un asesinato múltiple en un instituto de Finlandia. El problema surge cuando ese bombardeo masivo de información se convierte en un elemento de des-información y el receptor percibe una realidad deformada que no se corresponde con los hechos originales. Por esto, la visión liberal de los medios de comunicación (watchdog, dicen los americanos) ya no muestra de forma tan patente su misión de denuncia de los abusos de la autoridad o de la defensa de los ciudadanos, papel que corresponde a la intrínseca responsabilidad social de los medios.
Por otra parte, este problema de filtración de los mensajes informativos le es ajeno al Tercer Mundo, que en su mayoría, se mantiene al margen de los avances en este campo, más propios de las sociedades capitalistas y de consumo de masas.
Pero, ¿en realidad es la actual una visión tan pesimista?¿Es definitivamente el Periodismo una profesión cuya función es básicamente mercantilista y de control del individuo social?. La situación no invita al optimismo, pero cabría sustituir los lamentos, por un estudio de las causas por las que, por ejemplo, la sociedad española considera al Periodismo como el oficio peor valorado, sólo por delante del de militar[2].
Algunos añaden al desagrado general por la situación actual de la prensa, un vaticinio nada halagüeño tras la llegada de Internet. Javier Moreno defiende que los periódicos terminarán desapareciendo por la irrupción de la información en el medio digital; Rupert Murdoch, que los periódicos en su formato tradicional todavía tienen un futuro, aunque los viejos días de las familias peleándose por los periódicos en la mesa del desayuno han cambiado. Hasta el día de hoy, es imposible saber quién tiene razón, pues el futuro, y más en el mundo de las tecnologías, es prácticamente imprevisible. Lo que es cierto, es que al igual que la televisión logró convivir con la radio, deberíamos buscar la forma en que los dos medios se alimenten recíprocamente de las ventajas y oportunidades que ofrecen, sin que esto tengo que significar un enfrentamiento entre ambos. Pero, no subestimemos nunca el valor de la palabra escrita. La lectura reposada siempre será necesaria para la reflexión de los contenidos y eso en las condiciones actuales, no puede competir con la lectura más apresurada de las noticias en el medio digital.
[1] Thomas Carlyle (1795-1881) Historiador, pensador y ensayista inglés.
[2] Datos extraídos del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) correspondiente al mes de junio de 2006.

jueves 6 de marzo de 2008

"El Manantial" y su visión del Individualismo


Los medios de comunicación y la cultura de masas. "El Manantial" y su visión del Individualismo.

Cuando se habla de Sociedad de Masas, Globalización o Mundialización, se piensa en primer lugar en aspectos económicos y financieros, en las grandes industrias o en las consecuencias que su actividad conlleva. Pero pocos se paran a pensar que la mayor parte de las ideas y los mensajes que circulan en el mundo lo hacen a través de los medios de comunicación de masas y eso tiene una influencia decisiva sobre los comportamientos y actitudes de las personas, pues se induce una determinada forma de pensar y actuar que anula la resistencia a los cambios, y provoca una uniformidad que implica que los individuos que se oponen a esa conducta general sean desplazados.
Esa uniformidad que imponen las corporaciones mediáticas y los moldes creados por estas mismas dejan al receptor en una grave situación de indefensión en las “Autopistas de la Información”, tal y como Al Gore las designó. El hombre-masa como “aquel ser que no se valora a sí mismo, en bien o en mal, sino quien se siente como todo el mundo, idéntico a los demás”[1] cobra protagonismo en esta nueva Aldea Global, donde el inconsciente y subconsciente colectivo se manipulan y las concesiones al simplismo, la mentira y la demagogia están al orden del día.
Es en este contexto en el que se ubica el protagonista de El Manantial, un arquitecto que lucha contra los que “se oponen a todos los nuevos pensamientos”, un hombre de los que “lucharon, sufrieron y pagaron por ello, pero vencieron”. El mensaje político de la cinta reside en su visión neoliberal del individualismo como forma en que un individuo, Howard Roark, se enfrenta a la masa. La sociedad rechaza al protagonista porque no entiende que una persona sólo haga lo que cree que debe hacer, despreciando la fama y el poder.
Hoy en día, Howard Roark sería una especie de héroe para algunos y un loco para muchos otros, pues la forma en que nos ven los demás es una cuestión tan importante que repercute directa o indirectamente en nuestra personalidad o en nuestra vida profesional. En esta sociedad moderna en la que la fama es una aspiración, no se entiende que alguien no desee destacar sobre los demás, precisamente porque mucho de nuestro mundo actual parece girar en torno a la fama, tanto por el deseo de conseguirla como por la veneración hacia ella.
En los últimos dos siglos, el concepto de la fama ha cambiado drásticamente. Ahora es más accesible que antes, entre otras razones, por la enorme proliferación de los reality shows y por unas nuevas tecnologías que difunden cada acontecimiento que ocurre en la vida de un famoso al minuto. La fama y el mérito, pues, no van necesariamente de la mano, ya que la fama real la da el mercado y no todos lo que triunfan son los que tienen talento, sino que más bien, triunfa quien sabe manejar los medios de comunicación. Todo vale para llegar a triunfar, incluyendo la mezquindad, las tramas y sobre todo la codicia, tres aspectos a los que permanece ajeno Howard Roark y por lo que precisamente la gente le muestra su odio y rencor.
En el mundo en que nos movemos, se tiende a encasillar a los individuos en grupos y colectivos y es fácil entender por qué alguien siente la necesidad vital de destacar sobre los demás. No es casualidad que uno de los grandes logros de Internet sea la expansión de los blogs, un espacio personal en el que la gente se siente libre para expresar su opinión sobre ciertos asuntos; o que aumente tan rápidamente el número de cuentas de Myspace, donde las personas, por lo general, escriben sobre sí mismas, sus gustos, características y aficiones, creando un perfil que les permite diferenciarse de otros, aunque paradójicamente, lo hacen en una web en la que prácticamente todos los espacios se dotan del mismo formato y contenido.


[1]ORTEGA Y GASSET, José: “La rebelión de las masas”

sábado 1 de marzo de 2008

Esta vez no hubo Grammy para Green Day



Al final, Green Day no se ha llevado el Grammy por la versión que han hecho de "Working Class Hero", una de las últimas letras de John Lennon, aunque lo merecían. Pero, lo importante es que han sabido versionar extraordinariamente un tema muy difícil tanto en melodía y contenido. Aquí dejo la letra:






"Working Class Hero"




As soon as your born they make you feel small
By giving you no time instead of it all
Till the pain is so big you feel nothing at all
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be
They hurt you at home and they hit you at school
They hate if you're clever and they despise a fool
Till you're so fucking crazy you can't follow their rules
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be
When they've tortured and scared you for twenty odd years
Then they expect you to pick a career
When you can't really function you're so full of fear
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be


Keep you doped with religion and sex and TV
And you think you're so clever and you're classless and free
But you're still fucking peasants as far as I can see
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be

There's room at the top they are telling you still
But first you must learn how to smile as you kill
If you want to be like all the folks on the hill
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be
A working class hero is something to be
If you want to be a hero, well just follow me
If you want to be a hero, well just follow me