miércoles 9 de abril de 2008

La llama olímpica inicia su odisea americana I





Miles de personas esperaban impacientes la llegada de la antorcha olímpica a San Francisco, única ciudad de EE.UU. que podrá verla desfilar por sus calles. La expectación era máxima y desde varias horas antes, en los alrededores del trayecto previsto, ya se congregaban gentes de todo tipo. Uno podía ver a tres personas encaramadas al Golden Gate, colgando carteles a favor de la libertad en Tíbet, y a apenas unos metros de ellos, un grupo de manifestantes partidarios del régimen de Pekín enarbolando a su vez banderas chinas.

Con este panorama, no parece exagerado el gran despliegue que la policía local había organizado augurando lo que se les podía venir encima. Aún era cercano el recuerdo de los sucesos ocurridos durante el paso de la antorcha por Londres, donde 30 personas fueron detenidas; y París, donde la antorcha tuvo que ser momentáneamente apagada en dos ocasiones, por primera vez en la historia, a causa de la efusividad de los protestantes.

San Francisco no quiso ser una excepción entre la reciente corriente de protestas que viene rodeando a la antorcha olímpica desde el mismo momento de su encendido en Olimpia, donde dos activistas intentaron boicotear el acto. En las últimas semanas, la tensión entre las comunidades china y tibetana en la ciudad se había hecho tan notoria que incluso este último grupo había solicitado la cancelación del evento.

Esta vez, se había corrido la voz y convocado una protesta multitudinaria contra la política china hacia el Tíbet, pues qué mejor que hacerlo coincidiendo con el paso de la antorcha olímpica por la ciudad californiana. Ya el pasado martes, la comunidad tibetana había organizado un acto de protesta frente al ayuntamiento de la ciudad, que contó con la presencia del mediático Richard Gere, budista confeso, y el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu. Junto a ellos, manifestantes del grupo "Estudiantes por un Tíbet libre" escalaron varias docenas de metros en la torre sur del puente y desplegaron dos banderas con el texto "Libertad para Tíbet" y "Un mundo, un sueño. Libertad para el Tíbet".




(continúa)