
Para algunos, Homer es la piedra angular de una familia americana disfuncional; para otros, Los Simpson son un antídoto para lo superficial, una familia a quien no les preocupa lo que los demás piensen de ellos, a la vez que se esfuerzan en hacer lo correcto, aunque la mayoría de las veces no lo consiguen. En este último grupo, se encuentran aquellos que resaltan la defensa que Los Simpson hacen de los valores familiares, como la constante comunicación entre los miembros de la familia.
Precisamente, el verdadero éxito de Los Simpson reside en que no representan una familia perfecta, pues son una familia ficticia, pero con sentimientos y problemas reales y eso es lo que provoca que dejen huella en las personas, que se terminan identificando con la holgazanería de Homer, el gamberrismo de Bart, la superioridad de Lisa o la abnegación de Marge. Puede que la inteligencia no sea su punto fuerte, pero Homer Simpson es la prueba de que un personaje de dibujos animados puede influir tanto en la sociedad como una persona de carne y hueso. Y esto debieron pensar los responsables de la revista “Men´s Health” cuando le nombraron “gran filósofo de la década” destacando “su poder para cambiar el mundo”. Y cuando un personaje de ficción consigue esto, estamos hablando de algo tan grande como el amor de Homer por la televisión y la cerveza.
Es cierto que durante los últimos años se han alzado varias voces de colectivos fieles al show que reclaman la vuelta a los principios tras una supuesta pérdida de gas en los guiones. Aun así, esta familia sigue provocando la carcajada a la mayoría, algo que queda demostrado si nos fijamos en los más de 70 millones de dólares que acumuló la película de Los Simpson en su primera semana en los cines estadounidenses. Como no podía ser de otra forma, para el estreno de la película se organizó una tremenda operación de márketing en la que 14 ciudades con el nombre de Springfield participaron en una competición para conseguir acoger el estreno mundial de la película más esperada por los simpsonmaniacos de todo el mundo.
Finalmente, la elegida fue la Springfield de Vermont, una ciudad de 9.000 habitantes que pletóricos declararon que aquello era lo mejor que les había pasado en la vida.El poder de atracción de Los Simpson está fuera de toda duda.
Aun así, queda ver si la serie, que ha repercutido más de un billón de dólares a la cadena americana Fox, podrá seguir manteniendo el puesto de líder en una carrera contra los nuevos padres de familia, south parks, american dads y demás series creadas tras el éxito alcanzado por la familia de Springfield. La competencia de estas nuevas creaciones obliga a que Los Simpson tengan que reinventarse y adaptar su planteamiento a la televisión de hoy en día, que nada tiene que ver con la de hace 20 años. De esta forma, se darían una oportunidad a sí mismos para mejorar y algún día poner el flamante punto y final que sólo Los Simpson se merecen.