martes 12 de septiembre de 2006

Billy Wilder, El Genio Irrepetible I



Cuatro años después de su muerte, se cumple el centenario del nacimiento de uno de los cineastas más ingeniosos y carismáticos de la historia del cine, Billy Wilder. Escéptico, irónico y cínico, este maestro de la comedia sigue siendo una figura de referencia para todos los amantes del séptimo arte.

Samuel Wilder nació el 22 de julio de 1906 en Sucha, localidad del antiguo Imperio Austro-Húngaro y actualmente, de Polonia. Fue en sus primeros años de vida, cuando su madre, fascinada por los Estados Unidos, comenzó a llamarle Billy. Aunque estudió Derecho durante algún tiempo, Wilder se inició en el mundo laboral como periodista, en un diario vienés, labor que compaginó con otros oficios, entre los que destaca, su trabajo como gigoló. Pero, es en Berlín donde realiza sus primeras colaboraciones teatrales como guionista, para más tarde pasar al cine mudo alemán.

En 1933, la familia de Wilder es exterminada por el régimen nazi y él se ve obligado a huir a París, por su condición de judío, “invitado por Adolf Hitler”, como le gustaba decir. Es en la capital francesa donde se produce su debut en la dirección con la película “Curvas Peligrosas” (Mauvaise Graine, 1934). Su siguiente destino sería EEUU, donde Wilder, encontró en el Hollywood de los años 40, un escenario idóneo para plasmar sus mejores ideas, aquellas que le han hecho distinto a cualquier cineasta de su época. Contaba Wilder que la inexperiencia, unida a su desconocimiento del idioma, hicieron muy difícil su adaptación. En 1940, Wilder consigue la nacionalidad americana y se convierte en Coronel del Ejército durante la 2ª Guerra Mundial, experiencia que le serviría para recrear el Berlín ocupado y el mercado negro en su película “Berlín Occidente” (A Foreign Affair,1948).

La consagración como cineasta le llegaría en 1944 con “Perdición” (Double Indemnity,1944) con tal éxito que el mismísimo Alfred Hitchcock le mandó un telegrama en el que escribía: “Desde Perdición, las dos palabras más importantes en el mundo del cine son Billy Wilder". Su siguiente trabajo, “Días sin Huella” (The lost Weekend,1945) resultó ser un fracaso que la Paramount decidió archivar, un golpe muy duro para el cineasta, que meses después vio como la misma película se reestrenaba con tal éxito que la Academia le concedió 4 Oscars. Tras “El crepúsculo de los Dioses” (Sunset Boulevard,1950), una de sus películas más duras, rueda “Sabrina” (1954) protagonizada por Audrey Hepburn y Humphrey Bogart, comedia de gran éxito, “la mejor de los últimos tiempos”, según The New York Times. El rodaje estuvo repleto de desencuentros y el director llegó a afirmar: “Bogart no me podía soportar; tampoco podía soportar su papel y ninguna de las dos cosas era un secreto”.