viernes 22 de abril de 2005

Para todos los Escorpio



Así somos los Escorpio y debo decir que, aunque siempre he desconfiado de la astrología, me siento totalmente identificada con este extracto de la mejor web sobre horóscopos:



- Su lado positivo: Emocional, decidido, poderoso y apasionado. El Escorpio es un signo con mucho magnetismo.

- Su lado negativo: Celoso, compulsivo y obsesivo. Los Escorpio pueden ser resentidos y tercos.

- Le gusta a un Escorpio: La verdad, el trabajo cuando tiene sentido. A un Escorpio le gusta involucrarse en causas y convencer a los demás.

- No le gusta a un Escorpio: Lo superficial, relaciones sin sentido. Un Escorpio no acepta con buen agrado los halagos fáciles y tampoco soporta que la gente le tome el pelo.



El Escorpio es un signo intenso con una energía emocional única en todo el zodiaco. Aunque puedan aparecer tranquilos, los Escorpio tienen una agresión y magnetismo interno escondidos dentro.


Son afables, buenos tertulianos, reservados y corteses, pero aunque parezcan estar algo retirados del centro de actividad, en realidad están observando todo con su ojo crítico.



El Escorpio es tremendamente poderoso y su carácter puede causar enormes beneficios o grandes riesgos para los demás. Su tenacidad y fuerza de voluntad son únicas, sin embargo son muy sensibles y fácilmente afectados por las circunstancias que les rodean. Son emocionales y fácilmente heridos o aludidos. De hecho pueden perder totalmente el genio al percibir, incluso erróneamente, que alguien les ha insultado. No saben morderse la lengua y pueden ser muy críticos.

Si un Escorpio logra utilizar su enorme energía de forma constructiva, es un gran activo para la sociedad y se puede convertir en un gran líder. No obstante, los Escorpio deben aprender a controlarse, porque pueden llegar a ser demasiado críticos y resentidos con los demás. Son excelentes amigos de los que consideran merecen su respeto.



Los Escorpio son muy imaginativos e intuitivos y tienen una gran capacidad para analizar situaciones y personas. De todos los signos del zodiaco son los que más probabilidad tienen para convertirse en genios siempre y cuando controlan su lado negativo porque si toman el camino equivocado pueden ser muy destructivos hacia ellos mismos y hacia otras personas. Deben intentar evitar sensaciones como la arrogancia, la agresión y los celos, porque se se rinden ante tales sentimientos negativos, tal es su fuerza para sentir intensamente que pueden perder el control.


sábado 9 de abril de 2005

El Arte de la Guerra I



Acabo de terminar de leer El Arte de la Guerra de Sun Tzu. Reconozco que cuando mi profesora me mandó la tarea de leerlo, no entendí qué relación podía tener un libro de estrategias militares con el periodismo. Pero, uno de los autores que mejor ha sabido continuar su labor es Alejandro Pizarroso, profesor de mi facultad, que en su libro Nuevas Guerras y Vieja Propaganda impregna el aroma teórico de Sun Tzu, pero también añade nuevas situaciones y planteamientos propios de nuestros días que el teórico oriental no alcanzó a presenciar. Así pues, ambos estudios poseen varios puntos de unión que analizo a continuación, poniendo especial atención a los elementos propagandísticos.

En El Arte de la Guerra, resulta paradójico el rechazo a la guerra que plantea Sun Tzu, en fórmulas como el “vencer sin luchar”, siendo precisamente este un libro que trata sobre cómo luchar. El acercamiento a este arte vendría pues por su condición de fenómeno social, según Pizarroso, algo que ya supo percibir Sun Tzu, cuando dijo que la guerra era una “metáfora de la vida en general y de las relaciones humanas en particular”. Ambos autores, nos presentan la guerra como una forma de interpretar las relaciones entre los seres humanos. Relaciones humanas y sociales que ellos vinculan con la existencia social, y no con el arte en sí o las ciencias. Es claro, pues, que la guerra ha sido estudiada durante siglos como un fenómeno típicamente humano.

La gran distancia temporal que separa a ambos autores no es inconveniente para que se puedan percibir ciertas semejanzas en sus análisis. Bien es cierto, que Pizarroso utiliza elementos en su gramática que resultan más cercanos para los lectores, relacionando la guerra con la psicología, la propaganda, los medios de comunicación pública... por encima de la economía, el armamento, y las propias batallas. Algo que Sun Tzu ya hacía, pero con una terminología distinta, más propicia para su época. Pese a todo, el objetivo sigue siendo el mismo en todas las guerras: Vencer al enemigo en un juego de supervivencia entre ambos bandos.

Las formas de propaganda inherentes a una guerra han sido siempre objeto de estudio para los expertos. Pero, las tácticas se han ido perfeccionando con el tiempo. EE.UU. es el mejor ejemplo para entender cómo la propaganda, ha sido elemento de manipulación y sobre todo, de persuasión. La Guerra de Vietnam y el secretismo de la Administración Kennedy, la Guerra del Golfo y su relación con la propaganda mecanicista, sin información alternativa, la más reciente Guerra de Irak... Pero, ya mucho antes, Sun Tzu había tenido en cuenta toda la parafernalia propagandística, cuando ni siquiera aún se utilizaba tal término, pues fue en la IGM cuando se puso de manifiesto la eficacia de la propaganda como actividad sistemática. La posesión de estandartes que ensalzaran la grandeza de los ejércitos y la victoria como triunfo popular, son analizados por Sun Tzu como elementos para resaltar la grandeza y el protagonismo de los actores de la guerra.

viernes 8 de abril de 2005

El Arte de la Guerra II



Dice Pizarroso que “la guerra es probablemente la actividad más repugnante a la que puede dedicarse el ser humano, pero es también fascinante, porque se pone en juego el todo por el todo”. Y aquí es donde una buena estrategia puede marcar la diferencia. Parte de dicha estrategia reside en el conocimiento de los medios de comunicación que difunden los conflictos. Hablaba Sun Tzu de la práctica de fingir, y si el enemigo también fingía, entonces la solución era la destreza y la velocidad.


Los medios de comunicación y, en general, las nuevas tecnologías han servido para mejorar las prácticas de propaganda y publicidad, ya que, por ejemplo, desde su nacimiento, la televisión fue vista como un medio ideal para la difusión de mensajes de ese tipo, que llegarían de un lugar a otro del mundo en cuestión de minutos. Ahora, la verdad es más visible por todos, pero al mismo tiempo también es más fácil de ocultar, y según explica Pizarroso, el que la verdad salga a la luz se ha convertido en una lucha diaria para un periodista de guerra. Queda demostrado que no es necesaria la existencia de una batalla o de un ejército, para que exista control sobre los informadores.


El concepto de persuasión también es importante, pues si hablamos de fenómenos comunicativos, el más interesante sería este, que es capaz de hacer compartir el contenido de un mensaje a un emisor y a un receptor, y provocar en este último una respuesta pasiva o incluso modificar su actitud. Cuando los políticos norteamericanos descubrieron este arma tan efectiva, ya nunca más la dejaron de utilizar, y al mismo tiempo que criticaban el sistema, lo hacían suyo en sus propias campañas electorales. Decía Sun Tzu, que “todo arte de la guerra están basado en el engaño” y recomendaba “fingir pasividad aunque se estuviera activo”, y es que el general chino ya entendió por entonces que la clave para la victoria se encontraba precisamente en fingir ante el enemigo, asociarle todo tipo de maldades, intimidarle, difundir falsas informaciones, y poner la mentira al servicio de la guerra. Probablemente, la propaganda de guerra existe desde que existe la guerra. Algo que se sigue poniendo en práctica tanto por las cortinas de humo presidenciales, capaces de desviar la atención hacia asuntos menos turbios, o envolver a la ciudadanía intencionadamente en una esfera de desinformación.


Otro experto, Ignacio Ramonet, director de Le Mond Diplomatique, dice que actualmente los conceptos de Estado, poder, soberanía, frontera o democracia, han adquirido significados distintos. De manera, que a las reflexiones de Sun Tzu sobre tales temas, (excepto la democracia, obviamente), hay que añadir los grandes actores internacionales actuales y sus intereses económicos, más que geopolíticos: La Unión Europea, los gigantes financieros y mediáticos, la ONU, los grupos ecologistas o defensores de los derechos humanos como Greenpeace o Amnistía Internacional y cómo no, EE.UU.


Y es que, actualmente, el fenómeno de los Mass Media es un vehículo tanto para difundir la verdad como la mentira, y que Sun Tzu no pudo presenciar, pero aún así, la conclusión a la que llegan ambos autores puede englobarse en una misma: La desinformación y la propaganda se solapan como armas de las nuevas guerras psicológicas.