
viernes 8 de abril de 2005
El Arte de la Guerra II

Dice Pizarroso que “la guerra es probablemente la actividad más repugnante a la que puede dedicarse el ser humano, pero es también fascinante, porque se pone en juego el todo por el todo”. Y aquí es donde una buena estrategia puede marcar la diferencia. Parte de dicha estrategia reside en el conocimiento de los medios de comunicación que difunden los conflictos. Hablaba Sun Tzu de la práctica de fingir, y si el enemigo también fingía, entonces la solución era la destreza y la velocidad.
Los medios de comunicación y, en general, las nuevas tecnologías han servido para mejorar las prácticas de propaganda y publicidad, ya que, por ejemplo, desde su nacimiento, la televisión fue vista como un medio ideal para la difusión de mensajes de ese tipo, que llegarían de un lugar a otro del mundo en cuestión de minutos. Ahora, la verdad es más visible por todos, pero al mismo tiempo también es más fácil de ocultar, y según explica Pizarroso, el que la verdad salga a la luz se ha convertido en una lucha diaria para un periodista de guerra. Queda demostrado que no es necesaria la existencia de una batalla o de un ejército, para que exista control sobre los informadores.
El concepto de persuasión también es importante, pues si hablamos de fenómenos comunicativos, el más interesante sería este, que es capaz de hacer compartir el contenido de un mensaje a un emisor y a un receptor, y provocar en este último una respuesta pasiva o incluso modificar su actitud. Cuando los políticos norteamericanos descubrieron este arma tan efectiva, ya nunca más la dejaron de utilizar, y al mismo tiempo que criticaban el sistema, lo hacían suyo en sus propias campañas electorales. Decía Sun Tzu, que “todo arte de la guerra están basado en el engaño” y recomendaba “fingir pasividad aunque se estuviera activo”, y es que el general chino ya entendió por entonces que la clave para la victoria se encontraba precisamente en fingir ante el enemigo, asociarle todo tipo de maldades, intimidarle, difundir falsas informaciones, y poner la mentira al servicio de la guerra. Probablemente, la propaganda de guerra existe desde que existe la guerra. Algo que se sigue poniendo en práctica tanto por las cortinas de humo presidenciales, capaces de desviar la atención hacia asuntos menos turbios, o envolver a la ciudadanía intencionadamente en una esfera de desinformación.
Otro experto, Ignacio Ramonet, director de Le Mond Diplomatique, dice que actualmente los conceptos de Estado, poder, soberanía, frontera o democracia, han adquirido significados distintos. De manera, que a las reflexiones de Sun Tzu sobre tales temas, (excepto la democracia, obviamente), hay que añadir los grandes actores internacionales actuales y sus intereses económicos, más que geopolíticos: La Unión Europea, los gigantes financieros y mediáticos, la ONU, los grupos ecologistas o defensores de los derechos humanos como Greenpeace o Amnistía Internacional y cómo no, EE.UU.
Y es que, actualmente, el fenómeno de los Mass Media es un vehículo tanto para difundir la verdad como la mentira, y que Sun Tzu no pudo presenciar, pero aún así, la conclusión a la que llegan ambos autores puede englobarse en una misma: La desinformación y la propaganda se solapan como armas de las nuevas guerras psicológicas.
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