jueves 6 de noviembre de 2008

YES, THEY COULD!


viernes 24 de octubre de 2008

"Tim Burton. Diario de un soñador"



Ayer tuvo lugar en Madrid la presentación de un nuevo libro sobre la filmografia de Tim Burton. En un acto celebrado en la FNAC de Callao, uno de los autores, David Panadero (se notó la ausencia del otro coautor, Miguel Ángel Parra) se mostraba dispuesto a vender las maravillas de la nueva edición de “ Tim Burton. Diario de un Soñador ”, que ya fue editado hace un par de años, pero que los autores han ampliado acorde a las últimas incursiones animadas del director.

Este nuevo libro sobre la figura de tan original creador le da especial relevancia a dos películas que supusieron un antes y un después en la impresión estética y plástica burtoniana en la gran pantalla: “Pesadilla antes de Navidad” y “La Novia Cadáver”.

Aprovechando la ocasión, se presentó además la edición especial de “Pesadilla antes de Navidad” y se proyectaron los dos cortos que incluye sus extras: “Vincent” y “Frankenweenie”, creadas allá por los 80. Dos deliciosas precoces obras en las que Burton ya dejaba patente algunas de las características a las que recurriría cosntantemente en sus futuras películas.

"Vincent" (1982) fue el primer cortometraje de Burton, donde utiliza la técnica de animación stop-motion y narra la historia de un niño llamado Vincent, cuya imaginación le lleva a pensar que es Vincent Price. Un personaje muy tierno, al que le gustan los murciélagos y sueña con convertir a su perro en un zombie. (Puedes ver el cortometraje aquí )

"Frankenweenie" (1984) cuenta la historia de Sparky, la mascota favorita de Viktor, que muere cuando es atropellado por un coche. Viktor decide revivirlo, pero cuando Sparky vuelve a la vida no es el mismo perro que era cuando estaba vivo y despertará los temores del vecindario. (Puedes ver el cortometraje, aquí: Parte 1 - Parte 2 - Parte 3)

Os dejo algunas de las mejores preguntas que se hicieron en la presentación:

- Público: "¿Qué película de Tim Burton recomendarías a alguien que no ha visto nada de su filmografía? ¿Cuál le describiría mejor?".
- Panadero: " 'Eduardo Manostijeras', porque es la película más completa de Burton, en el sentido de que en ella se muestran todos los elementos puramente burtonianos: El odio de Burton hacia la clase media americana, la hipocresía social, el protagonista incomprendido y diferente, la estética sombría en contraste con la luminosa, su música, Johnny Depp como actor principal..."

- ¿Cuál consideras que es la peor película de Burton? Yo tengo una en mente...
- P: "Supongo que la que tienes en mente es ' El Planeta de los Simios ' - el espectador afirma con la cabeza-. Para mí, es una estupenda película de aventuras, pero el error de Burton fue pensar que podría trasladar a ella lo que normalmente hace. En mi opinión, se adentró tanto en los personajes que se alejó del hilo argumental real. Pero aún así, no considero que sea una mala película.

Por otra parte, destacaría 'Big Fish' como la más caótica de todas. Burton cometió el error de adaptar la novela de una forma tan fiel, que terminó creando algo tan desordenado como el libro, hasta el punto de que llega a ser una acumulacíón de anécdotas sin argumento. Creo que debería haber desarrollado mejor ese guión.

- No lo entiendo. Tim Burton lleva haciendo la misma película veinte años. El mismo protagonista rarito, la misma estética...¿Qué le véis los burtonianos?
- P: Yo no creo que se lleve repitiendo veinte años, lo que creo es que Burton tiene unas características muy propias que le hacen fácilmente reconocible. De lo contrario, no sería Tim Burton. ¿Qué le veo? Es un buen director, muy detallista, se curra mucho sus películas, la música es buenísima, sus historias sorprendentes...es un icono, te guste o no.

viernes 27 de junio de 2008

Crítica de Sweeney Todd

El pasado día 24 se puso a la venta el DVD de Sweeney Todd, la última película de Tim Burton. Esta es mi crítica:


SWEENEY TODD

La Malvada Genialidad de Tim Burton


Tras varias películas un tanto olvidables, Tim Burton vuelve al cine sólido con un festival de canciones, ambientación gótica y sangre a raudales. Desde que se supo que el director rarito de Hollywood llevaría a la gran pantalla el musical más oscuro de Stephen Sondheim (Grease) se comenzó a especular con qué tono daría el director a su nueva obra. ¿Sería divertida y deliciosa como Charlie y la Fábrica de Chocolate o inteligente y respetable como Big Fish? Lo cierto es que Burton parece querer volver a los principios de su carrera, retomando la oscuridad que caracterizó a sus primeros films.

Benjamín Barker (Johnny Depp) regresa a Londres tras varios años encarcelado injustamente por el juez Turpin (Alan Rickman). Bajo la nueva identidad de Sweeney Todd, abre una barbería encima de la tienda de la Sra Lovett (Helena Bonham Carter) junto a la que comenzará una venganza para deshacerse de todos sus enemigos y reunirse con su hija Johanna (Jayne Wisener), eliminando a todo aquel que se interponga en su camino.

Con Sweeney Todd, Burton elabora la que hasta el momento es su película más sangrienta y tenebrosa. Un sobrecogedor espectáculo de tormento y sadismo al servicio de los más fieles burtonianos. El director se deja de relatos soporíferos (¿recuerdan El Planeta de los Simios?) para hilar una magistral obra de ficción que se ejecuta con el mismo ritmo trepidante al que se mueven las afiladas navajas del protagonista (“¡Al fin, mi brazo está completo!”, frase ya mítica).

No hay nada que objetar a Burton respecto a sus apuestas de reparto. Repite su esposa, Helena Bonham-Carter, como la histriónica repostera, y qué decir de su actor fetiche, Johnny Depp. Este actor tiene la capacidad de aportar un toque excéntrico e inquietante a cada una de sus interpretaciones. En Sweeney Todd está, simplemente, perfecto. Adoro al Johnny Depp que representa el alter ego de Tim Burton, con el que sobrepasa el grado de entendimiento meramente narrativo para responder a ese aire de auténtica locura que se adentra en el campo de lo puramente sensorial. Y para completar esa pesadilla en la que habita su creador, acompañan nombres de peso como Alan Rickman o Sacha Baron Cohen, que sorprenden por sus más que aceptables gorgoritos.

Técnicamente intachable, en Sweeney Todd casi todo acompaña: Una música maravillosa, un diseño de producción sobresaliente y un derroche de escenas victorianas, que se adentran en el mundo de la elegancia más terrorífica, pero que, sin embargo, también tiene sus puntos débiles, que no son más que referencias casi anecdóticas. Y es que, una servidora echa en falta profundizar en los sentimientos de los personajes principales, presentados como meras marionetas perdidas en un mundo de sombras, callejuelas y sangre. Además, aunque la abundancia de canciones y coreografías no hacen que la trama pierda un ápice de versatilidad, sí es cierto que en ocasiones, la película es lenta en su ejecución.


Aun así, Sweeney Todd es un musical redondo, un verdadero desafío de humor negro, un soberbio y brillante producto digno del mejor Burton. Pero, esta vez, no se trata de una comedia, ni de un cuento de hadas. Advertidos quedan.

martes 17 de junio de 2008

Jorge, o la soledad del último del linaje I


Había surcado las aguas de gran parte del Pacífico y recorrido los lugares más recónditos de América del Sur, pero cuando el Beagle arribó en aquella tierra en 1835 y el joven expedicionario pisó su virginal arena, supo que ni su vida ni su carrera podrían mantenerse ajenas a tal maravilloso descubrimiento. Así fue como Charles Darwin llegó a las Islas Galápagos, cuya historia e importancia quedaría ligada de por vida a la del científico naturalista inglés, pues su observación de las miles de especies que no existían en ninguna otra parte del mundo, lo llevó a demostrar que estas no mutan sino que evolucionan, adaptándose al medio. Pero, aquellas prodigiosas islas que inspiraron a Darwin la Teoría de la Evolución son actualmente una de la más perjudicadas por la acción humana.


En 1971, un grupo de cazadores se disponía a exterminar las cabras que habían devastado la Isla de Pinta, cuando encontraron el último espécimen conocido de los Geochelone nigra abingdonii, una de las 15 subespecies de la Tortuga de Galápagos, descubiertas por Darwin, tres de las cuales ya están extintas. Desde entonces, Jorge, como le llamaron en honor a George Gobel, espera que los científicos encuentren una hembra de su misma especie, labor desafortunadamente infructífera hasta el momento, lo que le ha valido el cuestionable honor de figurar en el Libro Guiness de los Records como el animal más solitario del mundo. Se estima que Jorge tiene entre 70 y 80 años (las Tortugas de Galápagos pueden vivir entre 120 y 200), y los últimos 30 los ha pasado en cautividad en la Charles Darwin Research Station, en la Isla de Santa Cruz, donde es tratado como un símbolo de lo que un día fue la asombrosa fauna que poblaba las Galápagos y donde convive con dos hembras de una subespecie de otra isla, a las que observa com más apatía que interés.


Unos 50.000 turistas acuden cada año para ver a Jorge en su amplio espacio de arena y vegetación y ser observados por sus grandes ojos al final de un largo cuello, que estira, como el curioso que intenta vislumbrar más allá de los confines de su territorio. Es un misterio cómo llegaron sus antepasados a la Isla Española, donde experimentaron su particular evolución, y viajaron 300 kilómetros más hasta instalarse en Isla Pinta. Lo que sí se conoce es que piratas, pescadores balleneros y cazadores de focas fueron los primeros en fijarse en estos inmensos reptiles como fuente de alimento, hasta acabar con los más de 100.00 ejemplares que habitaban las tres islas.

(continúa)

Jorge, o la soledad del último del linaje II




Las Islas Galápagos fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1976 y añadidas a su lista de lugares en peligro en junio de 2006, habida cuenta de que la amenaza al frágil ecosistema del Archipiélago no implica sólo a Ecuador, sino al mundo entero. Este tesoro del planeta, considerado el único laboratorio biológico existente, se enfrenta a la ruptura de su equilibrio natural, fruto del turismo masivo, la introducción de agresivas especies foráneas o los continuos cambios climáticos. Junto a Jorge, otras especies nativas como los pinzones del manglar, las tortugas de mar, las ballenas jorobadas, las iguanas, los pepinos de mar, los albatros o las garzas, esperan ser rescatadas de esta alarmante situación, en la que asistimos a la extinción de diversas especies debido a la explotación irracional que de ellas se hace.


El impacto que ha venido devastando las islas ha dado la voz de alarma a las autoridades, quienes han puesto especial énfasis en orientar y educar a la población a fin de cuidar la riqueza biogeográfica de la zona, así como corregir la ignorancia del hombre frente a los ecosistemas y su equilibrio. Las especies que habitan las Galápagos forman parte de la biodiversidad del planeta, que constituye un patrimonio de la humanidad y que requiere ser tratado como una de las más grandes riquezas. De ahí que sea necesario el estudio de la ecología, que instruye sobre un mejor manejo y conservación de los recursos naturales.


Siguiendo la estela de los nobles propósitos de aquel joven naturalista inglés, y presumiblemente con el mismo amor a la naturaleza que él mostró, se creó, en 1959, la Fundación Charles Darwin, la primera institución internacional de investigación y asesoramiento dedicada exclusivamente a Galápagos. Tal vez, el caso de Jorge ya esté perdido y es muy probable que el “antediluviano animal”, como lo designó Darwin, se lleve con él los últimos genes de su especie, pero la batalla no se debe dar aún por perdida. Científicos de todo el mundo esperan a que las políticas sobre la zona sean, al fin, efectivas y que estas definan los límites que pueden tolerar los ecosistemas marinos para proteger el delicado equilibrio de la vida animal y vegetal en el Archipiélago. Quién sabe si alguno de los animales que habitan en él caminó un día junto a Darwin, en aquellos años remotos en que las Islas Galápagos todavía permanecían ajenas al afán destructivo del hombre moderno.


Jorge es un símbolo de la nostalgia por los tiempos pasados, pero también de esperanza para el futuro, además de representar un maravilloso reto para la comunidad científica, que trabaja contrarreloj en técnicas que permitan conservar material genético del animal para una posible clonación. Pero, ante todo, Jorge es un claro ejemplo de la crueldad con la que el hombre, ignorante de su entorno, es culpable de la perpetua desaparición de especies animales.
Ya es tarde para Solitario Jorge, demasiado tarde. El resto de su vida discurrirá en cautiverio, rodeado de quienes esperan el día en que ocurra lo inevitable. El día en que aquel magnífico animal, aquel símbolo de rareza apasionante deje de respirar, y con él la Tierra pierda un trocito más de vida.


Amanece en la reserva y Jorge estira su infinito cuello mordisqueando el alimento que le acerca su cuidador. Después, se queda ensimismado observando a la gente que ha acudido a contemplarle. Si les pudiera hablar, quién sabe lo que les diría, pero el de Jorge está condenado a ser un grito en silencio, una protesta muda en medio de una soledad que no ha sido opción para el animal más raro del planeta.

lunes 16 de junio de 2008

Huyendo de "Prison Break" (incluye spoilers)



Mañana, martes 17, por fin, llega a España (en abierto) el final de la tercera temporada de "Prison Break". Yo, gracias a mi afán de emulenensis computadoranense hace ya tiempo que me descargué el capítulo y pude asistir al lamentable espectáculo que representa el final de esta temporada.

Por supuesto, Michael Scofield logra salir de la prisión de Sona, como ya hizo en Fox River, pero el desarrollo de los acontecimientos desde la primera temporada ha ido degenerando de tal forma que parece como si la imaginación de los guionistas de "Prison Break" se hubiera atrofiado o como si no se vieran capaces de finalizar aquello que comenzaron magistralmente desde el episodio piloto, por cierto, uno de los mejores que he visto nunca, (por sabia recomendación de mi amiga Laura).

Pero, los mismos guionistas que en la primera temporada hicieron que me enganchara a la serie han conseguido que me desencante de la misma manera en que me encanté.

Me explico. La deriva de los personajes de “Prison Break” ha ido cayendo en tal absurdo, que una asiste apenada al proceso de descomposición de un producto que pudo ser perfecto de haber terminado la pasada temporada. Pero, como el éxito embriaga y la audiencia parecía estar de parte de Scofield y compañía, las cabezas pensantes de la serie decidieron seguir adelante. La consecuencia no ha sido otra que guiones absurdos y fallos garrafales, algunos de ellos muy visibles en los primeros capítulos de la tercera temporada. Manchas que están en un plano y desaparecen en otro, fotos de una Sara, que no es Sara... porque esa sí es buena. Resulta que Sara estaba muerta, pero ya no lo está y volverá en la cuarta temporada.

Es aquí cuando una comienza a sentirse tratada como estúpida por parte de los guionistas. Y luego está Lincoln, mi favorito en la segunda temporada, pero que en la tercera no pasa de ser un bruto, chulo de barrio, que podría trabajar a las puertas de una discoteca.

Menos mal que ahí sigue William Fichtner, interpretando al magnífico Mahone , un salto de calidad respecto a otros actores de la serie y que recuerda más a la primera temporada. Porque ¿qué fue del T-Bag carismático y amenazante? Pues, ahora no es más que un tramposillo del montón que no asusta a nadie. ¿Y Bellick, ese guardia duro al que nadie se atrevía a enfrentarse? Pues, todavía no he encontrado el sentido de su personaje en esta temporada...

Por no hablar del papelón de Danay Garcia (Sofía), pues probablemente, es difícil encontrar una actriz más sosa que ella, o de LJ, cuyo diálogo más largo en toda la temporada habrá ocupado unas tres líneas.

Y a todo esto, ¿alguien me puede decir por qué los hermanos siguen huyendo si en la segunda temporada fueron exculpados? ¿Qué es la Compañía? ¿Quién es Whistler? ¿Qué relación tiene esta trama con la de las anteriores temporadas?

Estoy pensando en volver a engancharme a "Perdidos", seguro que resuelvo antes sus enigmas que los de "Prison Break".